Año Ponz Bejís | Acto inaugural
Bejís celebra el tricentenario de Antonio Ponz (1725–1792), vecino ilustre y una de las voces más lúcidas de la Ilustración. Escritor, viajero y defensor del patrimonio, es autor del Viaje de España, una crónica crítica que recorrió el país pueblo a pueblo con mirada reformista y amor por la cultura.
El próximo 28 de junio arranca la conmemoración con un acto inaugural que reunirá diferentes voces del territorio para reflexionar sobre el legado de Ponz. La jornada incluirá una charla sobre su figura, una mesa redonda, la presentación de publicaciones conmemorativas y un reconocimiento institucional muy especial.
El proyecto se alargará durante varios meses con propuestas culturales que vinculan arte, historia, pensamiento ilustrado y paisaje. Una iniciativa del Ayuntamiento de Bejís, coordinada por Artèria, con la colaboración de Fundación Bancaja Segorbe y el Instituto de Cultura Alto Palancia.
Antonio Ponz: El ojo crítico de la España ilustrada
Nacido en Bejís en 1725, Antonio Ponz fue un polifacético ilustrado que dedicó su vida al estudio del arte y el patrimonio español. Tras formarse en humanidades y filosofía, amplió sus conocimientos en Roma, epicentro del arte clásico, donde contactó con figuras clave del pensamiento neoclásico como Winckelmann y Anton Raphael Mengs. A su regreso a España, Ponz desempeñó un papel crucial como funcionario de la Ilustración en instituciones como la Biblioteca de El Escorial y la Real Academia de la Historia.
Su obra fundamental, el Viaje de España (publicada entre 1772 y 1794 en 18 volúmenes), es un exhaustivo testimonio del vasto patrimonio cultural y natural de la época. A través de una mirada racional, crítica y reformista, Ponz no dudó en denunciar las desigualdades sociales, la superstición religiosa y la decadencia artística, abogando por un modelo de progreso basado en la educación, el conocimiento y el respeto por la naturaleza. También exploró el ámbito internacional con su Viaje fuera de España’(1785), comparando el estado cultural y económico con otros países europeos y defendiendo reformas ilustradas para modernizar el país.
Su figura encarna valores como el amor por el saber, la defensa del patrimonio y la convicción de que el arte y la cultura deben estar al servicio del bien común, cualidades que permanecen plenamente vigentes hoy.
